Altea nos abraza

Altea nos abraza

En MKG digital pensamos que es el momento de usar la tecnología a nuestro favor, acortar la distancia para estar conectados en un momento tan difícil,

En MKG digital pensamos que es el momento de usar la tecnología a nuestro favor, acortar la distancia para estar conectados en un momento tan difícil, saliendo de una pandemia de este calibre, se nos hace indispensable reinventarnos, explorar lugares que antes no habíamos ni imaginado.

Una vez que ocurre una crisis importante como esta, nos puede conducir a dos situaciones : o las personas están tratando de recuperarse financieramente y volver a la normalidad a cualquier costo o están trabajando para mejorar gradualmente. Nuestros pasos como empresa nos han situado en un lugar soñado desde donde realizar nuestro trabajo como negocio de marketing digital, una de las ventajas de trabajar digitalmente es poder moverte hacia donde más te guste, y es aquí en Altea donde nuestros pies se remojan a día de hoy en esa maravilla de mar Mediterráneo que baña su costa y que nos impulsa a continuar y mejorar.

Desde la punta del Mascarat y enclavada en una bahía, Altea se hace hueco, entre el mar y la montaña, otorgando una imagen casi simbólica de la Costa Blanca,  Altea sigue siendo lo que fue aunque a su manera, no ha abandonado la esencia de pueblo mediterráneo, con sus callejuelas empedradas y sus casas blancas engalanadas con la algarabía cromática de geranios y buganvillas. Su pasado íbero, romano, musulmán y cristiano, visible en sus museos, monumentos y barrios, se descubre a cada paso. Desde que llegamos nuestra mente parece flotar como en un sueño blanco con olor a mar, impacientes por saber de su historia, su tradición, su gente y su manera de vivir, recorremos cada rincón, admiramos su belleza y disfrutamos de cada momento, y después nos viene esa sensación de que estás en el lugar que siempre soñaste, que vienes a quedarte.

A pesar de llegar en plena pandemia y descubrir una Altea silenciosa, sin demasiado movimiento, poco a poco vamos viendo como despierta, conocemos a sus habitantes, sus negocios, sus vidas, anestesiados por estos años letárgicos y difíciles, queremos empezar dando las gracias a todos por acogernos y mimarnos, somos testigos aquí de las ganas de empezar la temporada, de poner en marcha como antes e incluso con más ilusión que otros años esa tienda, ese restaurante o ese comercio que contribuye dándole a Altea esa chispa que la diferencia de otros lugares, esos días que anhelábamos están cerca. Altea nos abraza y nosotros nos abrazamos a ella y ya la amamos.

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